Meditación

Meditación guiada para sanar emociones negativas

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Las emociones son quizá la columna vertebral del relacionamiento con los demás. Habitan en el cuerpo y se manifiestan en diferentes circunstancias. Algunas están asociadas con la felicidad, mientras que otras pueden resultar caóticas porque van de la mano con la tristeza, el dolor y la frustración. Y es que experimentarlas no está mal, el verdadero problema está en no poder salirse de esos estados que generan desequilibrios en la energía y que sin lugar a dudas se proyectan en el cuerpo, afectando la salud física.

La neuroquímica está directamente relacionada con las emociones. Es un proceso en donde están comprometidas varias respuestas, que se desembocan en los sistemas que regulan el cuerpo. Es el caso puntual del sistema nervioso, el primero en responder cuando los individuos se sienten diferentes dentro de sus comportamientos cotidianos. “La piel de gallina, la sudoración en las manos, los latidos fuertes e incluso los vacíos en el estómago”, son indicadores de una alteración emocional.

El cerebro siempre va de la mano con todo lo que experimentan los individuos, por eso es importante desarrollar inteligencia emocional para responder de manera positiva a momentos en donde la zona de confort no está presente y la resiliencia debe proyectarse con toda la fuerza interior, para no caer en crisis de estrés, dolores de cabeza, estómago y tensiones que puedan perjudicar el cotidiano vivir, como consecuencia de las emociones.

Como lo hemos mencionado en artículos anteriores, la meditación puede ser un mecanismo de ayuda útil para este tipo de conductas, teniendo en cuenta que en la actualidad se practica para mejorar el sistema inmunológico, mejorar la función cerebral, aumentar la productividad, favorecer la creatividad, reducir el insomnio e incluso potenciar la inteligencia emocional. No está demás aclarar que hay algunas sintomatologías que deben ser consultadas con expertos de la medicina o la psicología, ya que no pueden resolverse con esta técnica milenaria de análisis interior.

Fuente: El Espectador

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